24 de enero de 2026

Talleres se impuso a Newell’s y mostró trazos del equipo que quiere Tevez

Las victorias suelen traer las mejores sensaciones en el arranque de los torneos. Talleres comenzó el Apertura de la LPF con un triunfo justo: 2-1 sobre Newell’s, ante su gente, que se fue ilusionada por lo que vio y esperanzada en que el año no repita los sinsabores de 2025.

Pero lo que la gente percibió no fue una sensación extraña, sino aquello que el equipo mostró por pasajes del partido. Lo que Tevez pretende de sus dirigidos apareció de a ratos: el vértigo de Rick, los toques precisos de Baroni, la capacidad goleadora de Martínez y la intención general de jugar siempre la pelota al ras del piso.

El DT deberá ajustar el ritmo del equipo y ese vértigo que lo caracteriza. Cuando el partido lo pidió, Talleres aceleró; cuando debía frenar, pensar y golpear para mandar a la lona a su rival, no lo hizo. Y así le dio aire a un adversario con pocos argumentos para complicarlo.

Este nuevo Talleres muestra un dibujo ofensivo particular: los laterales se cierran hacia la mitad de la cancha, los extremos se sueltan y el equipo, con muchísima movilidad, busca generar espacios para llegar tanto por las bandas como por el centro.

El partido dejó buenas sensaciones y también evidenció la ausencia de un jugador en la zona media que marque la pausa, que frene el vértigo cuando resulta improductivo o cuando el trámite y el resultado lo requieren.

En el primer tramo del juego, Talleres exhibió ganas de correr y el nervio propio del debut. En el banco y en la tribuna, los refuerzos asoman como piezas importantes para las próximas fechas, si logran acoplarse rápido a la idea del entrenador.

En el segundo tiempo, el equipo mantuvo la misma intensidad, aun cuando a los 13 minutos ya ganaba 1-0 y a los 15 contaba con un jugador más. Ese ritmo puede encontrar mejores versiones con el correr de las fechas: tiene con qué sostenerlo y sería una manera de evitar momentos de incertidumbre como el del final del partido.

Pasó la primera estación de un torneo de 16 fechas, y el saldo dejó una sonrisa con valor agregado: la figura fue un juvenil, el refuerzo ofensivo convirtió y el equipo volvió a ganar de local, para alegría de toda su gente.

Las victorias suelen traer las mejores sensaciones en el arranque de los torneos. Talleres comenzó el Apertura de la LPF con un triunfo justo: 2-1 sobre Newell’s, ante su gente, que se fue ilusionada por lo que vio y esperanzada en que el año no repita los sinsabores de 2025.Pero lo que la gente percibió no fue una sensación extraña, sino aquello que el equipo mostró por pasajes del partido. Lo que Tevez pretende de sus dirigidos apareció de a ratos: el vértigo de Rick, los toques precisos de Baroni, la capacidad goleadora de Martínez y la intención general de jugar siempre la pelota al ras del piso.El DT deberá ajustar el ritmo del equipo y ese vértigo que lo caracteriza. Cuando el partido lo pidió, Talleres aceleró; cuando debía frenar, pensar y golpear para mandar a la lona a su rival, no lo hizo. Y así le dio aire a un adversario con pocos argumentos para complicarlo.Este nuevo Talleres muestra un dibujo ofensivo particular: los laterales se cierran hacia la mitad de la cancha, los extremos se sueltan y el equipo, con muchísima movilidad, busca generar espacios para llegar tanto por las bandas como por el centro.El partido dejó buenas sensaciones y también evidenció la ausencia de un jugador en la zona media que marque la pausa, que frene el vértigo cuando resulta improductivo o cuando el trámite y el resultado lo requieren.En el primer tramo del juego, Talleres exhibió ganas de correr y el nervio propio del debut. En el banco y en la tribuna, los refuerzos asoman como piezas importantes para las próximas fechas, si logran acoplarse rápido a la idea del entrenador.En el segundo tiempo, el equipo mantuvo la misma intensidad, aun cuando a los 13 minutos ya ganaba 1-0 y a los 15 contaba con un jugador más. Ese ritmo puede encontrar mejores versiones con el correr de las fechas: tiene con qué sostenerlo y sería una manera de evitar momentos de incertidumbre como el del final del partido.Pasó la primera estación de un torneo de 16 fechas, y el saldo dejó una sonrisa con valor agregado: la figura fue un juvenil, el refuerzo ofensivo convirtió y el equipo volvió a ganar de local, para alegría de toda su gente.  La Voz